El Budismo Camino del Diamante es un sistema práctico y sólido que desarrolla las cualidades y riquezas inherentes de la mente. Con un estilo accesible y moderno, trabaja con la confianza y el deseo de la gente, utilizando cada situación en la vida para desarrollar ausencia de miedo y gozo.

El centro budista Camino del Diamante Condesa en México, forma parte de una red internacional de más de 660 centros de meditación del linaje Karma Kagyu del Budismo Tibetano. Estos centros se crearon y están dirigidos por el Lama Ole Nydahl de acuerdo con los deseos de SS el 16 º Karmapa, Rangjung Rigpe Dorje. En la actualidad están bajo la guía espiritual de SS el 17 º Gyalwa Karmapa, Trinley Thaye Dorje, quien reside en la India e imparte enseñanzas en Europa y Asia.

“Los centros budistas del Camino del Diamante del linaje Karma Kagyu, son sitios donde los budistas aprenden y se reunen regularmente para meditaciones en grupo. Los mismos permanecen abiertos para todos los interesados y desarrollan desde los años 70 un acceso occidental a las enseñanzas más altas dadas por el Buda. El conocimiento de la tradición Karma Kagyu, una de las escuelas más antiguas del Budismo Tibetano, se transmite en nuestros idiomas en un estilo abierto, correspondiente a nuestra cultura. Nosotros experimentamos hoy el mismo proceso que los tibetanos hace mil años, cuando ellos tradujeron todo del sánscrito al tibetano.

Uno puede comparar las enseñanzas del Buda con un cristal, que siempre toma el color del fondo sobre el que está, sin cambiar su esencia. La formación crítica occidental resulta, para alegría creciente nuestra, un fundamento de primera clase para el camino budista, y así las más altas enseñanzas del Buda están llegando ahora a manos de personas independientes e idealistas alrededor del mundo. Cuando experimentan la riqueza inherente de sus mentes, sin ser ahogados por el celibato, los rituales rígidos y las jerarquías, muchos pueden disfrutar inmediatamente de los métodos para su desarrollo.

Quien enseña el budismo del Camino del Diamante es responsable de que nuestra transmisión sea práctica, que no se vuelva una iglesia y que en todo momento pueda atraer también a la gente más despierta. Por lo tanto, todos los que enseñan deben cuestionarse constantemente el ejemplo que dan, conocer la visión más alta y vivir y crecer visiblemente según sus propias experiencias. De lo contrario, no habría ninguna certeza de que se está transmitiendo algo productivo y que no se está trayendo al mundo una nueva carga de “opio para el pueblo”. Con esa actitud, ser budista significa disfrutar la ausencia de miedo, la alegría espontánea y el amor activo del espacio. No hay un mejor agradecimiento hacia el Buda ni ningún beneficio mayor para los demás que dar con alegría lo mejor de uno.” -Lama Ole Nydahl